domingo, 15 de diciembre de 2013

Meh.

¿Sabéis? Estoy cansada. Cansada de todos y de todo. Cansada de pasarme las noches en vela preguntándome qué coño he hecho para llegar a esta situación, de llorar y de tener que fingir al día siguiente que todo está bien y poner esa sonrisa falsa que ya no puedo cambiar porque es el puto papel que me he buscado yo solita. Porque parece que ahora el que llora en público solo busca atención y en vez de apoyarle se busca el dejarle en ridículo. Ahora cuando se pregunta se hace para satisfacer la propia curiosidad y, por supuesto, no ayudar al otro.
Estoy cansada de vivir en una sociedad en la que lo normal es no valorarse en absoluto solo porque día sí y día también te bombardeen a cada segundo con esa mierda que lo único que hace es que te sientas imperfecta, que te veas gorda, que no te quieras y acabes haciendo cualquier tontería. Porque dirán que no, pero ahora o se es delgado o se está gordo. No hay término medio. Me juego el cuello a que ahora, en este mismo instante hay miles de personas mirándose en el espejo y comparándose con ese modelo de persona que se te impone y viéndose mal, dándose asco cuando en realidad es la persona más increíble del mundo.
Me da asco vivir en una sociedad en donde a la mínima te ponen una etiqueta, y donde lo normal es ser falso, e importa más lo que la gente ve o piense de ti que lo que pienses tú mismo. Una sociedad en la que la gente deja de ser como es solamente para poder encajar y ser aceptado, porque quizás el miedo a ser rechazado es demasiado fuerte. Se empieza a tener miedo a mostrarse tal y como se es, hasta que cometes un fallo. Un solo fallo, y entonces los que se supone que son tus amigos empezarán a hablar de ti a tus espaldas y a darte de lado, y tú acabarás agradeciéndolo porque estabas hasta los cojones de ser alguien completamente distinto. Y mirarás a tu alrededor y te darás cuenta de que has estado muy, muy ciego y de que hay otra gente distinta, que lo normal no es ser falso, que hay gente dispuesta a aceptarte tal y como eres.
Mirad, no sé si lo que he escrito tiene algún sentido o no o si estáis de acuerdo o qué. Yo solo sé que necesitaba soltarlo todo y, por supuesto aun me he guardado muchas cosas, pero que si algún día estáis mal, no seáis tontos y hablad con alguien, a veces eso ayuda más de lo que os imagináis, y, aunque no lo parezca, siempre va a haber una persona desinteresada dispuesta a escucharte y a ayudarte, y que si lo hace lo hace por ti y no por sentirse mejor consigo misma. No estáis solos.

sábado, 5 de octubre de 2013

Una tarde demasiado reflexiva.

No sé si es por la música que estoy escuchando en este momento, si es por el cielo que hoy está especialmente gris o es porque estoy estudiando demasiado, pero el caso es que hoy estoy nostálgica.
Llevo algo de tiempo mirando como una tonta por la ventana, imaginándome la de veces que la he visto mojada, deseando que lo estuviera en este momento. Quizá sea porque es lo que más se ajustaría a mi estado de ánimo. Llevo un rato pensando en lo mucho que han cambiado las cosas, en lo mucho que ha cambiado la gente, en lo mucho que he cambiado yo.
Puede que sea porque he estado mirando fotos de años atrás, pero me he puesto a reflexionar. He reflexionado y he caído en algo bastante obvio: el tiempo pasa demasiado rápido. Vivimos cada día sin pensar en si lo que hacemos sirve para algo, perdemos el tiempo como si pudiésemos recuperarlo, pensamos que somos eternos cuando, está claro, todos caducamos.
Y es en el trascurso de ese tiempo cuando has cambiado, sí, y tú no te has dado cuenta. Has dejado atrás a mucha gente a la que se supone que deberías echar de menos y en cambio ahora no recuerdas, has cambiado los juguetes por los apuntes y los bolígrafos, has cambiado tu mente inocente por una un poco más madura. Quizá demasiado madura. Has cambiado las risas continuas por los lloros a escondidas, esa vida sin preocupaciones por rayadas nocturnas, esa confianza que tanto te liberaba por guardar los secretos que te avergüenzan.
Sí, en el transcurso de esos años, meses, días, minutos y segundos hay algo que ha cambiado. Tu forma de verte. Dejas de preocuparte por ser como tú quieres y empiezas a centrarte en ser como los demás, una copia exacta, sin personalidad. Te dejas llevar por modas, ideologías y tonterías varias y no lo cuestionas, para ti es lo normal. Pierdes tus principios y haces cosas que nunca habías pensado que harías solamente para encajar, para ser quien no eres.
Hasta que empiezas a cuestionarte las cosas y te planteas si de verdad merece la pena llevar esa máscara, si te gusta ser la oveja negra pintada de blanco solo para que no te den de lado, para "encajar". Y empiezas a autocompadecerte mientras piensas que la culpa la tienen los de fuera y no tú. La cosa está en que muchas veces no nos paramos a mirar y, por lo tanto, no nos damos cuenta de que a nuestro alrededor hay otras ovejas negras, que no estamos solos, que puede haber alguien que nos acepte tal y como somos, que nos entienda.
En fin, creo que se me ha ido un poco del tema, pero bueno. Hay veces en las que no es malo el pararse a pensar, en analizarse y recordar que, aunque a veces digan lo contrario, ser raro no es malo, de hecho es lo mejor que te puede pasar.

sábado, 13 de julio de 2013

2:00 a.m

He vuelto. Hecha un lío. Estoy en uno de esos momentos en los que te da por reflexionar. En los que haces repaso de todo lo que has hecho a lo largo de un curso y te das cuenta de que has cometido demasiados errores y muy pocos aciertos, que te has metido en aprietos de los que ahora no sabes salir, que te has juntado con personas que creías que estarían ahí y que más tarde te han dado la patada. Te das cuenta de que tienes demasiados prejuicios, de que has sido egoista, de que ya no tienes nada claro.
Todo por lo que has trabajado durante un tiempo se ha venido abajo y ya no sabes qué hacer con tu vida, ni cual va a ser tu siguiente paso. No sabes qué pensar. Te hundes.
Y te empiezas a cuestionar cuántas de las decisiones que estás tomando ahora mismo son las correctas y piensas en algo en lo que no habías pensado en su momento: el futuro. Has estado pensando tanto en lo que sería el camino fácil que has ido dejando de lado lo que realmente importa solo porque tenías miedo. Solo porque era complicado. Te vuelves a hundir.
Siempre va a ser más fácil lamentarse por lo que no pudo ser que luchar por lo que pudo haber sido. Pero qué se le va a hacer... Cuando la esperanza se marcha, ya no te queda nada.

sábado, 9 de marzo de 2013

Solamente TÚ.

Tu vida, tus pensamientos, tus creencias, tus amigos y tus enemigos, tus gustos, tu tiempo, tu conciencia, tus sueños, tu valor, tus ganas...
Tú eres tú y no tienes que avergonzarte de ello. Tú eres como eres y los que te quieren te van a saber apreciar así, con tus defectos y tus virtudes, tus pequeñas manías, tus gustos raros. No te comas la cabeza pensando en lo que piensan los demás de ti. Piensa en lo que piensas tú de ti mismo, al fin y al cabo eres tú el que se va a tener que aguantar durante toda su vida. El tiempo pasa, los amigos se van y al final solo quedas tú. 
Así que preocúpate por ti de vez en cuando, no es egoísta, solo piensa de vez en cuando en cuánto tiempo te dedicas y en si vale la pena escudarse en estar pendiente de los demás para no verte a ti tal y como eres. Porque cuando te puedas dar cuenta, habrás cambiado. Y ya no habrá vuelta atrás. Y te costará reconocerte no solo en el espejo, también como persona, te arrepentirás de no haber estado atento de tus cambios y de no haberlos sabido parar a tiempo.
Puede que eso sea madurar... O puede que no, pero lo que está claro que es, es que te has perdido como persona, que ya no tienes claro quién eres y qué ha pasado con esa persona que tanto te gustaba y que ahora no estás muy seguro de si eres tú. 
En serio, dedicarte unos minutos al día no hace daño, quizás estés a tiempo de darte cuenta, de saber en qué te estás convirtiendo y en si te gusta ser esa persona, porque cuanto más tardes en darte cuenta, más tarde va a ser. Y entonces no habrá vuelta atrás. Te habrás perdido y no sabrás volver.