martes, 2 de octubre de 2012

A quien le importe.

Una tarde de estas típicas lluviosas en las que no se hace nada, me dio por pensar. Por pensar un poquito en mí, en la imagen que doy y en cómo creo que soy, y como éste es mi sitio favorito para desahogarme... allá voy:
Según mis amigos soy una chica alegre: todo risas y sonrisas, algún salto por allí, una bobada por allá... ¿Bonita visión, eh? Si, soy una chica alegre, pero  no lo soy todo el tiempo, en realidad puedo llegar a ser bastante arisca y borde; muchas de las tonterías que hago y que digo me han llevado a preguntarme, ya varias veces,  si  realmente me gusta ser así  y si la gente me toma por tonta.
No tengo ningún problema en decir lo que pienso sobre alguien o algo, es más lo digo y a la cara, aunque muchas de esas cosas las digo sin pensar en las consecuencias que pueda tener (ya he tenido varios problemas por eso). Soy bastante espontánea, extrovertida, me gusta hacer amigos, conocer gente: sus gustos, sus opiniones, su forma de ser...
Tengo una visión bastante extraña de las cosas: A veces puedo ser lo más optimista que hay y a los diez minutos siguientes, lo contrario. Me gusta estar siempre en continuo movimiento, siempre pienso que tengo muchas cosas que hacer y muy poco tiempo para hacerlas. Me estreso muy fácilmente, cosa que a mis amigos les trae de cabeza. Tengo la mala costumbre de que hasta la más mínima tontería me afecte demasiado. Me da miedo crecer, me da miedo perderme a mi misma, me da miedo el futuro.
Soy una persona bastante romanticona, me gustan los detalles, y por desgracia, sigo pensando que el príncipe azul existe (pobre de mi), me dan bajones con frecuencia y no me gusta hablar de mis problemas. Me cuesta mucho pedirle favores a la gente, acepto sin problemas las críticas siempre y cuando sean constructivas, me da mucho miedo equivocarme y decir algo que se pueda volver en mi contra. Me encanta dar mi opinión sobre cualquier cosa y entrar en un debate, que me hagan pensar.
Suelo ir de dura, de que todo me da igual, de chula, despreciando cualquier cosa bonita que se diga tachándolo de cursi y vomitivo, pero la verdad es que soy una de las personas más débiles que conozco, tanto física como emocionalmente, aunque desprecie lo empalagoso, yo también tengo mi punto cursi. Me cuesta mucho confiar en la gente, pero cuando lo hago, confío ciegamente; dependo mucho de la gente que está a mi alrededor, no me gusta quedarme sola, y me encanta sentir que la gente me conoce a pesar de que no dejo ver mucho de mi; me gusta escuchar y aconsejar y que después me lo agradezcan con un beso y un abrazo, siempre pongo a los demás por delante de mí, lo que hace que me tenga bastante descuidada, me da miedo llorar en público, pero me gusta que sepan que no estoy bien. No me gusta mostrarme tal y como soy, porque creo que no todos deberían conocerme así, solo unos pocos que merecen la pena.
Me gusta el baloncesto, el fútbol, la lluvia, el silencio, la música, estar con mis amigos, reír y hacer reír,  llorar, hablar hasta que me se me seque la garganta, soñar, leer, dormir; me gusta sentirme querida, que confíen en mi, confiar en los demás, bailar delante del espejo, el chocolate,los moños de andar por casa, gritar, nadar, los abrazos, el perfume, Star wars, las camisetas graciosas, el frío, la adrenalina,la cafeína, la ropa ancha, la fotografía y unas cuantas cosas más.
Ésta soy yo, si gusta bien y si no, también.

lunes, 10 de septiembre de 2012

No se puede explicar.

No, no se puede explicar. Te pasas el tiempo pensando en los demás, en cómo les puedes ayudar, en cómo les puedes animar. Pero cuando te toca a ti... ¿Cómo puedes estar seguro de que vas a tener a alguien ahí? Sí, tienes esas cosas llamadas amigos que se supone que son los que siempre están ahí, los que te apoyan, te animan, te hacen reír, te aconsejan... Pero ¿Cómo estar seguro de quienes son realmente tus amigos, tu gente? No se puede. Tú eliges a alguien con la esperanza de que te pueda ayudar en algo, de que le importe un mínimo esas cosas que tienes que contarle, esa situación en la que estás y que no te permite avanzar. Esa persona, finge interés, finge que le importa algo y te dice algo para salir del paso y tú finges que te ha ayudado, y sigues con tu vida, haciendo como que todo está bien, mostrándote como una persona feliz, que siempre está para los demás, haciendo como que todo te va perfecto, no tienes preocupaciones, solo para dejar de sentirte como una exagerada porque piensas que tus problemas, por graves que sean, no son nada comparados con los de otros. Y te sientes como una niñata tonta y quejica, te sientes mal contigo mismo, como una auténtica mierda. Llegas todos los días a casa pensando que estás bien, pero... ¿Adivinas que música va a sonar esa tarde en tu habitación? Sí, canciones tristes, deprimentes, lentas que te ayudan a ver que no estás tan bien como quieres aparentar, te hacen llorar y maldecir a esas personas que se supone que te conocen y que no han sabido darse cuenta de que no todo va bien en tu aparentemente perfecta vida, de que hay algo que te perturba y que no puedes arreglar tú solo. Y te acuestas esa misma noche pensando que al día siguiente estarás mejor... Benditos sueños.