lunes, 19 de enero de 2015

IV

   Estoy harta. Harta de tanto egoísmo, de que la gente únicamente mire por su ombligo y sude de lo que le rodea, de que se piense antes en las apariencias que en cualquier otra cosa, de tener que pensar lo que voy a decir antes de hablar por miedo al qué dirán, en fin...

    Echo de menos esos tiempos en los que podías decir lo primero que se te pasaba por la cabeza sin sentirte mal porque se supone que eras demasiado pequeño para saber lo que estabas diciendo, esos tiempos en los que un amigo era un amigo porque quería y no por simple interés, en los que tus padres eran superhéroes y ni se te pasaba por la cabeza el estar un día sin hablar con alguno de ellos, esos días en los que tu única preocupación era jugar hasta caer rendido y pasártelo lo mejor posible; o esos en los que tu cabeza desbordaba imaginación y podías ser todo lo que quisieras. Yo quería ser una princesa, tener mi propio cuento de hadas con final feliz; pero aquí estoy, después de haber aprendido que los cuentos de hadas no existen, y menos los finales felices.

    Si de pequeña me hubiera visto en este momento, me habría dado de hostias por dejar de creer en lo que siempre creí, por ser una persona casi hundida que se mantiene a flote como puede, apoyándose en las pocas personas en las que de verdad confía, que son sus botes salvavidas; por no quererme lo suficiente después de haberme puesto delante de un espejo y haberme dicho millones de veces que era la princesa más guapa de todos los reinos habidos, y  por haberme comparado con otras después de haberme repetido una y otra vez lo especial que soy mientras me disfrazaba con los pañuelos de mi abuela y fingía ser una persona totalmente diferente a la que era solo por probar; por desanimarme con los estudios después de haberme leído demasiadas enciclopedias con datos interesantes; por cambiar los libros por un móvil después del tiempo que pasé sentada en mi cuarto con un libro en las manos.
 
   A lo mejor de pequeña era una niña demasiado soñadora y con demasiadas esperanzas en mi futuro, pero aquí estoy años más tarde, pensando en que quizás todo habría sido más fácil si no me hubiera permitido soñar, pero en fin... ¿Qué es la vida sin sueños?

viernes, 9 de enero de 2015

Cosas que me pasan por la cabeza a la 1:50 de la mañana

Nunca sé cómo empezar a escribir aquí, sobretodo porque no creo que nadie me lea ni que a nadie le importe las tonterías que pongo aquí, pero bueno.

Hoy vengo porque necesito desahogarme con un tema que me viene rondando la cabeza desde hace tiempo y que me ha ido afectando más según pasaban las navidades. ¿Alguna vez habéis perdido a un ser querido? ¿Un familiar? ¿Alguien cercano? Vale, ¿Y si os dijera que tienes los medios para ver a esa persona pero ella no quiere saber nada de ti? Pues eso es lo que me pasa en este preciso instante y desde hace medio año.

Estoy aquí sentada, escribiendo y pensando, deseando que esa persona lea lo que digo, lo que quiero decirle y a la vez rezando porque no lo haga. Le echo de menos. Mucho. Cuando pienso que hace un año que se estropeó nuestra relación hasta el punto de cortarla por completo y que ni siquiera sé el motivo exacto por el que pasó me vengo abajo. Cuando veo a niñas y adolescentes o incluso a adultos con sus padres, teniendo una relación de total confianza, de cariño... En fin, de familia, no puedo evitar preguntarme cómo será dentro de unos años, cómo me afectará el no tener una figura paterna con la que sentirme a gusto y protegida, o simplemente a la que enseñarle cualquier cosa que haya aprendido nueva me derrumbo.
Estoy todas las noches despierta, preguntándome qué estará haciendo en ese momento o como le irá, si me echa de menos, si desea que las cosas no hubieran pasado como han pasado... Está claro que aquí nadie se salva, mi orgullo y mi temperamento han jugado un papel importante y es gracioso porque lo he sacado de él. Cada vez me encuentro un rasgo que me acerca a él y que hace que le vuelva a echar de menos. Me siento mal. Me siento tonta, estúpida, imbécil. Me recrimino siempre que puedo el haber dejado que esto acabara así, pero bueno, las cosas son como son y están como están.
No espero que nadie lea esto, de hecho, me gustaría que ignoraseis esta entrada, está hecha para mí.