viernes, 18 de julio de 2014

Tengo ganas de llorar. Hoy ha salido la lista de admisiones para la universidad y creo que una patada en el estómago me habría sentado mejor que ver que no voy a poder estudiar lo que más ilusión me hacía. Llevaba tiempo intentando hacerme a la idea de que la nota no me iba a llegar, y creía que lo había conseguido... Hasta esta mañana.
Me he dado cuenta de que no soy capaz de luchar por nada, de que no he cumplido ninguno de los objetivos que me he puesto. Ninguno. Yo antes no era así, antes no me venía abajo ante el más mínimo problema, antes luchaba por lo que quería, antes mis padres estaban orgullosos de mí, y ahora... Bueno, ahora digamos que llevo escrita en la frente la palabra "fracaso"; he perdido a uno de mis padres por culpa de mi estúpido orgullo, mi bordería y por creer que podía aspirar a ser algo en la vida cuando está claro que él tenía razón y yo no sirvo para nada. Ahora estoy hundida, todas esas discusiones que ha hecho que mi padre deje de considerarse como tal no han servido para nada, para absolutamente nada. Y ¿Sabéis qué es lo más gracioso? Que creía que iba a poder demostrar que no soy tonta y que puedo aspirar a una nota alta. En fin, ya era hora de que volviese al mundo real, he estado demasiado tiempo subida en mi nube, lástima que no me haya dado cuenta antes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario